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  • Sergio Cardona Patau

Quién es la persona más feliz del mundo


Una mañana de verano del año 2004 me encontraba en casa preparándome para ir al trabajo. Mi "mujer" bajó al salón en donde yo me encontraba desayunando un café. Se sentó a mi lado y me dijo con cierto control emocional, como quien sabe perfectamente lo que hace y dice:

- "Sergio, no soy feliz, me voy a casa de mis padres."

Me pilló por sorpresa, al principio pensé que quería ir a casa de sus padres simplemente ese día para desahogarse, luego comprendí que era para no volver. Yo contesté nervioso, pues me encontraba casi saliendo por la puerta:

- "Espera a que vuelva del trabajo y lo hablamos tranquilamente, seguro que hay una solución a nuestro problema."

Me fui a trabajar y a la vuelta, por la tarde de ese mismo día, ya no estaba en casa. Nunca volvió.

Envié flores, fui a casa de sus padres, la llamaba casi todos los días, hice de todo de manera desesperada hasta que comprendí que se acabó.

Ahora mismo recuerdo con claridad ese instante: "Sergio, no soy feliz."

Como para mí el matrimonio es importante y visto mi fracaso tras apenas año y dos meses, empecé un proceso de nulidad que culminó con la constatación civil y eclesiástica de que no había habido tal.

Ahora estoy casado con una mujer que me soporta mucho y me ama más; con cuatro hijos que no dejan de mantenerme ocupado.

¿Puedo decir que estoy felizmente casado? Depende del día.

¿Qué nos hace felices e infelices?

El gran Sócrates en uno de sus diálogos "El Gorgias" plantea la siguiente pregunta a sus discípulos:

- ¿Quién es el hombre más feliz del mundo?

Uno de sus discípulos sorprendido contesta:

- Hombre, Sócrates, esa pregunta es fácil, ¿cómo nos la haces de una manera tan simple? El hombre más feliz el mundo es el tirano.

Sócrates queda a su vez pasmado:

- "Vaya, amigo, así que el tirano, y ¿qué te hace responder que el tirano es el hombre más feliz del mundo?"

- Fácil, muy fácil, porque hace lo que quiere.

En este momento Sócrates parece no creer lo que oye, y se da cuenta de que todo el mundo admitiría esa afirmación,

pero con su gran profundidad de análisis y con gran sutileza en las palabras, contesta:

- Cierto, hace lo que quiere, pero no hace lo que desea.

Este es el gran giro maestro del filósofo.

¿Cuáles son nuestros deseos más profundos? ¿Qué deseas para ti en esta vida, amigo lector?

Recuerdo la película "Ahora o nunca" (The Bucket List, 2007) en la que dos desahuciados por cáncer tienen dos listas de deseos para realizar antes de morir, la del pobre Morgan Freeman, muy distinta a la del rico Jack Nicholson. Al final el rico reconoce que la lista del pobre tiene más sentido que la suya, que era solo sentir grandes experiencias a base de talonario.

La felicidad no es optativa, no es opcional. Todos queremos ser felices. Estamos hechos para ello. Es deseo es estructuralmente antropológico. Y hay muchos deseos de muchos tipos.

1. El dinero. Eso de que el dinero no da la felicidad son voces que hacen correr los ricos para que no los envidien demasiado los pobres, decía Jacinto Benavente. La fama. El placer. Podemos englobar esta solución dentro del llamado hedonismo. Vivir una vida buena en el sentido sensorial. Pero siempre queremos más, no llegamos a la felicidad total, qué difícil. La sociedad del bienestar nos ha alcanzado un placer refinado. Todo es poco, siempre quiero más. No se extingue, es insaciable.

¿A quién no le gustaría una vida así?

Multimillonario Gianluca Vacchi y Giorgia Gabriele bailando en su yate. Video viral de este verano del 2106. Cómo deseamos algo así.

2. Yo mismo me doy la felicidad. Cuánto daño han hecho ciertos libros de autoayuda que abogan por "mis sueños me dan la felicidad, aunque tenga que luchar contra todos, familiares, amigos, etc..." Se exalta la libertad por encima de todo. "Lo que yo quiera me da la felicidad." Libertad absoluta. Yo, mí, me, conmigo, para mí. El deseo apunta a una realidad que no me puedo dar. Tener mucho tiempo libre te puede hacer desdichado si lo utilizas para darle vueltas a si eres feliz o no, a si cumples tus sueños o no.

3. Por contra otros libros de autoayuda te dicen que la felicidad es algo racional y que uno debe vivir conforme al logos universal. Al logos de la naturaleza. La razón debe dominar al deseo. Hay objetivos más importantes como para dejarse llevar por el dinero y el hedonismo. Hay que vivir conforme a la naturaleza. En Grecia esto se le llamaba Estoicismo. Por ejemplo el fitness ha hecho grandes adictos, que a base de mucho esfuerzo logran un cuerpo ¿perfecto?

4. Si el deseo es malo y aparente, haciéndonos sufrir, habrá que suprimirlo, anularlo, es otra de las soluciones. Estas corrientes espirituales al final van contra el hombre, es un imposible antropológico. El cuerpo es malo, me pesa. El hombre impasible es ejemplo de hombre. El gnóstico.

5. La acción pura, hay que hacer cosas. El activismo no me deja tiempo para pensar, ser activista me da la felicidad.

¿Cuál es la solución? ¿La hay?

Al final todos somos adictos a los deseos. A nuestros deseos.

Estamos planteando una cuestión práctica. ¿Qué me hace feliz? ¿Qué tengo que hacer?

Hay que educar el deseo y aprender a desear. El deseo es el motor de la acción. No están ahí de forma caprichosa. Pero

¿Es necesario cumplir todos nuestros deseos? ¿Su satisfacción será suficiente para mi felicidad?

"Nuestros deseos nos ocultan nuestros verdaderos deseos" Maurice Blondel

Los cinco punto de arriba serían lo que contestaría casi toda persona ante la pregunta qué es la felicidad y qué te haría feliz a ti.

El Dr. Robert Waldinger, de Harvard University es el cuarto director de una investigación sobre la felicidad que comenzó en los años treinta del siglo pasado. Y la investigación se centró en más de setecientos varones de Boston, tanto de nivel alto adquisitivo y estudiantes de Harvard, como de clases sociales bajas.

En vez de estudiar lo que satisface en cada momento a los individuos de la investigación, han estudiado la vida de todas estas personas año a año, en su globalidad. Hoy en día sólo quedan vivos treinta de ellos con más de noventa años.

Unos han subido socialmente, otros han bajado, muchos han vivido en el extranjero, otros no, unos se han casado, otros varias veces, otros nunca, etc... incluso ha habido un presidente de Estados Unidos en su investigación. El éxito de este estudio es que no se ha abandonado ningún año. Han sido setenta y cinco años seguidos haciendo encuestas y estudios médicos a todos los implicados que fueron sobreviviendo año a año.

El resultado es que ni el dinero, ni la fama, ni cumplir los sueños, ni el culto al cuerpo, ni nada que se nos pueda ocurrir hizo felices a estas setecientas personas durante setenta y cinco años de su vida.

Las conclusiones del estudio más largo sobre la felicidad y la salud fueron tres:

1. Las buenas relaciones nos hacen más felices (aquí hay que dar la razón a tantos anuncios de cerveza... es broma) y más saludables. Las relaciones sociales nos hacen mucho bien y la soledad mata, es tóxica. Las personas con más vínculos sociales: familia, amigos, comunidad, etc... viven bien. Pero cuidado, podemos estar solos en un matrimonio o rodeados de gente. Puedo estar solo con más de cincuenta mil amigos en facebook.

2. Lo anterior no tiene nada que ver con la cantidad de "amigos" que tenemos, o con que tengamos o no una relación sentimental, sino que es fundamental la calidad de las relaciones más cercanas.

3. Las buenas relaciones no solo protegen nuestro cuerpo y salud, sino nuestro cerebro. Contar a los 80 años de edad con alguien muy cercano te ayuda al recuerdo positivo y a reducir el dolor físico en la enfermedad. Esto no tiene nada que ver con estar todo el rato en armonía, Muchas de las parejas estudiadas incluso peleaban varias veces al día, pero la diferencia es que hay mucho cariño que se muestra continuamente.

El mismo doctor Robert Waldinger dice que no se ha descubierto nada nuevo, esto es parte de la sabiduría humana más antigua, ¿por qué es tan difícil de entender y tan fácil de ignorar? Aquí el estudio contado por el mismo doctor Waldinger.

Somos humanos y nos gustan las soluciones rápidas. Somos sensations seekers. Las relaciones son un lío y son verdaderamente complicadas. No es atractivo ni glamuroso.

¿Qué hay sobre ti? ¿Cómo ves tus relaciones?

El amor es lo más concreto que existe. No estamos hablando de conceptos filosóficos, sino tremendamente prácticos que afectan a nuestro existir cotidiano.

¿Me amas? Pon la mesa, ayúdame con los estudios, escúchame, valórame, vamos a cenar fuera, dime un cumplido, eso es concreto y son acciones en las que nos damos enteros.

Jack Nicholson, el mejor cumplido del mundo.

Mi felicidad está unida a la del otro.

Aprendamos de los bebés que son muy sensibles a las interacciones sociales.

Felicidad es el resultado de dar lo mejor de nosotros mismos a una causa noble, y ¿qué causa hay más noble que la propia familia o las relaciones más cercanas?

La plenitud del ser humano está en el amor.

Un gran filósofo personalista de comienzo de este siglo dijo: "El hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente."

¿Se puede vivir mejor y más plenamente?

No me lo expliques, muéstramelo tú.

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